Columna
de análisis político, social, económico y cultural.
Mamotreto irreverente y
dicharachero. Ve la luz una vez tal vez y la siguiente quién sabe, según la
temperatura del coco de su obnubilado y semi-orate autor.
Como casi todos sus temas
surgen de su calenturienta imaginación, recomienda a sus seis obstinados
lectores no hacerle mucho caso, conste. Año II, Época II, Tomo II, Número 095.
Edición del 2 de septiembre de 2017
“Segundo
maximato”
Como los cangrejos, vamos para atrás, lástima. En la época en que aún se olían los
humos de los recién silenciados cañones, el hombre fuerte del momento, Plutarco
Elías Calles, debía entregar la presidencia -por cumplir las apariencias de
formalidad- en manos de un cómodo sucesor, el Ing. Pascual Ortiz Rubio, de mero
papel maché, del cual se decía en tono de burla al referirse al Palacio
Nacional "¡Sí, allí despacha el Presidente! Pero el que manda vive
enfrente" con lo que socarronamente, el pueblo se pitorreaba de la
marioneta que ocupaba la silla del águila. Curiosamente, en Jauja está a punto
de ocurrir nuevamente -si bien en menor escala- cuando lo que se pretende
garantizar es la impunidad del actual Sagrado Diván y los Sátrapas que lo
acompañan. Intentan eternizar casi por una década, al actual Procurador,
convertido en Fiscal General de esos territorios, el que siendo miembro del
actual Diván y conocido como amigo de sus amigos, garantizaría mantener su
máximo logro, obtener el primer lugar continental en impunidad y el cuarto a
nivel mundial, con lo cual los jaugianos deberían sentirse agradecidos y
orgullosos. Vale.

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