Colaboración
de un lector de nuestros medios noticiosos
Por: Rodolfo Padilla
A más de un año de que Tecate recibiera el nombramiento de
pueblo mágico y se presentara con bombo y platillo la gama de proyectos que se
tenían contemplados para hacer de esta ciudad una referencia obligatoria para
todo aquél que visitara Baja California, hoy parece que las buenas intenciones
quedaron guardadas en el congelador y más que un programa federal parece la
novia de pueblo por quien todos se pelean.
Fueron meses y meses de trabajo por parte del Gobierno del
Estado y del Gobierno Municipal encabezados en ese tiempo por Guadalupe Osuna
Millán y Javier Urbalejo Cinco (respectivamente), para obtener el
nombramiento que a la fecha solo 83 municipios de México han alcanzado.
Finalmente en noviembre de 2012, autoridades estatales y municipales recibieron
por parte de la federación el ansiado nombramiento.
Para llegar a él, tuvieron que cumplir con una lista
inmensa de requisitos, pues es de conocimiento de muchos que el título de
Pueblo Mágico es casi casi como un título de nobleza que no cualquiera obtiene;
características demográficas, arquitectura, delimitación territorial y hasta
leyendas e historias se consideraron para darle a Tecate esa distinción, la
única condición era que esas características se mantuvieran (o se mejoraran) de
lo contrario la federación con la mano en la cintura podría quitar el
nombramiento.
Aceptado lo anterior, vino a Tecate Osuna Millán como
Gobernador y junto con el hoy ex alcalde Javier Urbalejo, mostraron ante la
sociedad y la prensa el codiciado nombramiento, exponiendo una serie de
actividades que se desarrollarían a fin de preservar el título y hacer de esta
ciudad lo que la misma Secretaría de Turismo define como pueblo mágico “(…) Una
alternativa fresca y diferente para los visitantes nacionales y extranjeros”.
Los trabajos se
pusieron en marcha, el Gobierno del Estado con sus obras y el Ayuntamiento con
las suyas, ambos con la misma visión lo que sirvió para que los trabajos
estuvieran enlazados y llevaran una continuidad.
Uno de los beneficios del programa Pueblo Mágico para
la ciudad en cuestión es que, más allá de mejorar la imagen urbana, sirve
como detonante económico al generar turismo lo cual repercute en la generación
de empleos, para ello era necesaria la instalación de un comité “ciudadano” de
pueblos mágicos, que sería el “órgano regulador” de que el recurso
federal se aplicara de una forma correcta.
El encargo terminó
para Osuna Millán y posteriormente para Urbalejo Cinco, dejando en manos de sus
sucesores la encomienda de continuar con el proyecto de Pueblos Mágicos,
dándole seguimiento a los proyectos iniciados para que se concretaran. En
Tecate el Ing. César Moreno fue quien se comprometería a impulsar los
trabajos y el responsable de retener por los próximos tres años, el
nombramiento.
Todo inició bien, tanto que hasta en el nuevo logotipo del
XXI Ayuntamiento utilizaron los colores del programa federal, justificándolo
con el hecho de quererse mantener “imparciales” con los colores de los partidos
políticos, como es bien sabido y el mismo César Moreno lo señaló, este
ayuntamiento ha sido de “gabinete” por lo que las juntas y reuniones están a la
orden del día, así que se realizaron todas las reuniones necesarias para tratar
los temas de Pueblo Mágico, sacando proyectos por aquí, proyectos peor allá,
como niños en juguetería. El problema es que se enfocaron en el Qué, pero nunca
en el Cómo.
Por su parte el
Comité estaba ansioso de recibir los recursos federales para poder meter las
manos y decidir en qué se gastaría ese dinero y cómo lo gastarían, en ese
estira y afloje el presidente municipal tendría que soltar a sus canes para
defender el nombramiento de los intereses personales de los integrantes del
comité. La sorpresa fue que a César Moreno, el programa “ni fu ni fa” y el
comité terminó por acaparar el control.
Dentro del comité se encuentran empresarios de la ciudad
como hoteleros y restauranteros, que afilando el cuchillo y preparando el
tenedor, esperaron con emoción su porción en el plato para beneficiar sus
negocios, lo que obviamente provocó conflictos pues los interés de unos no
coincidían con los del otro.
Mientras en el
comité se ponían “de acuerdo” César Moreno se entretenía con viajes, reuniones
de “sociedad” para salir en la foto y subiéndoles el sueldo a sus allegados,
dejando de lado el plan de trabajo creado por la administración pasada, incluso
los servicios públicos, considerados dentro de la lista de requisitos para el
nombramiento.
Calles
en pésimo estado son la cara de este Pueblo Mágico para el turista, ni siquiera
en el primer cuadro de la ciudad César Moreno ha sido capaz de generar una
buena imagen, basta con transitar por la avenida Juárez (casualmente la arteria
principal) para darse cuenta que han sido nulos los trabajos de mantenimiento.
El
parque principal sucio y descuidado, las calles de la zona centro con basura,
ni si quiera el servicio de recolección de basura es eficiente en el centro de
la ciudad, donde irónicamente está la Presidencia Municipal, ahora no nos
vayamos a las calles que no están en el centro porque el panorama es peor.
El
servicio de alumbrado público, a pesar de que existe una concesión, parece que
al H. XXI Ayuntamiento se le olvidó pues son varias las lámparas que en plena
noche no encienden lo cual lo aprovechan los vividores de lo ajeno para hacer
de las suyas y que el nivel de inseguridad aumente en la ciudad.
Es
decir no sirve de nada sentarse a soñar con proyectos cuando los servicios
básicos no son atendidos como deben de ser, quizá la administración municipal
considere que su contribución al programa sea pintando rayitas peatonales
(y eso cuando les funcionan, porque a veces pintan y al día
siguiente ya están borrando las líneas).
Al
comité de pueblos mágicos le salieron nuevos dirigentes, como un empresario y
expresidente municipal, quien ha acaparado el programa para beneficiar sus
negocios hoteleros y restauranteros.
Sin
una visión a corto ni a mediano plazo, quienes operan el programa van
“experimentando” a ver a qué le atinan, el ayuntamiento sacó las manos por
incapacidad o por falta de interés y a más de un año de haber anunciado el
nombramiento, no se ven acciones contundentes, lejos de eso se ve una
ciudad en decadencia con un título que le está quedando muy grande.
El
programa Pueblo Mágico es más que la simple construcción de banquetas, pintar
líneas peatonales y hacer más grandes los entronques a los bulevares, va más
allá del uso desmesurado del logo del programa (hasta en el papel de baño
aparece). Quienes integran el comité parece que no tienen idea de lo que esto
significa y su preocupación es que sus negocios se vean beneficiados.
El
título de Tecate como Pueblo Mágico es de suma importancia, es la primera
ciudad en la frontera norte que tiene esa distinción y no saben cómo
aprovecharla, si las cosas siguen así la pérdida del nombramiento sería
inminente, con todo y la flamante dirección de Turismo recién creada por Moreno
y que pocos resultados ha dado.
Probablemente
a estas alturas ya estemos más cerca de la eliminación que de la retención.

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