Por:
Pedro Martínez Serrano
El
Presidente, director general, secretario general del sindicato y amo y señor
del disminuido periódico El Mexicano,
Eligio Valencia Roque es un sujeto
ventajoso, mentiroso, taimado y traicionero. Valencia, además, es un sujeto que disfruta adueñarse de lo ajeno. El
mismo periódico, es un ejemplo de que Don Eligio es un raterazo. Lo fue
cuando se adueñó de él y lo sigue siendo ahora que lo emplea como instrumento
de presión, para consumar sus raterías, sus extorsiones.
Lo
anterior, viene a tema porque encontré un despacho informativo de la agencia Uniradio,
firmada por mi amigo, el periodista José
Luis Carrillo Téllez, en la que dice en su encabezado: Valencia Roque responde a Bustamante
y niega acusaciones /afirma que Bustamante quiere limpiarse con él.
En
su entrega el periodista apunta que El excandidato a senador, Eligio
Valencia Roque, respondió al ex presidente Municipal Carlos
Bustamante y niega las acusaciones de chantaje, de extorsión y de una
campaña de desprestigio en un periódico local.
Y
lo anterior, es precisamente la especialidad, el signo que distingue a Valencia Roque a quien conocí
perfectamente, durante los casi 10 años que trabajé en El Mexicano. Me tocó ser
testigo de chantajes y actos de extorsión ordenados por el señor Valencia.
No
en pocas ocasiones, el mismísimo Eligio
me llamó a su oficina, para ordenarme prepararle una campañita a tal o cual funcionario y/o empresario, Él mismo,
acompañado de su recua de bufones y borrachos, sugería por dónde y en dónde le
dolería al que sería blanco de su furia.
No
sólo eso, los Valencia acostumbran presionar la las autoridades para agenciarse
bienes propiedad del municipio y/o el Estado y, además, conseguir contratos
millonarios de servicios que normalmente nunca cumplen.
Sobre
el terreno propiedad del ayuntamiento que se trata de apropiar, conozco
perfectamente la historia que empezó desde el trienio que gobernó Tijuana Jesús González Reyes quien, por cierto,
se resistió a entrar en componendas con los Valencia y, consecuencia de ello,
en varias ocasiones emprendieron campañas en su contra.
Por
lo que toca a los permisos para comercio ambulante y semifijo, sólo él cree que
nadie en Tijuana sabe la explotación laboral en que incurren con personas que
necesitan empleo, a las que tienen a renta, trabajando cientos de permisos de
ambulante.
Don
Eligio, es un sujeto mentiroso, vengativo y ladrón al que el fracaso de su periódico
y la carencia de liderazgo de su central obrera, lo empiezan a acorralar y, en
consecuencia, a enloquecer.
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