“Se
raja”
Dice
La Real Academia Española que rajar es “volverse atrás, acobardarse o desistir
de algo a última hora”.
Las
tres acepciones se le pueden aplicar a José Rosario Osuna Camacho, quien ayer
determinó retirar su candidatura en el proceso interno que sigue el Partido
Revolucionario Institucional, para ungir a su dirigente.
Osuna,
siguiendo fielmente el diccionario, se rajó.
El
antiguo regidor y secretario DE Tijuana, envió una carta a los medios de la
cual nos permitimos reproducir algunos párrafos, mismos que vamos a analizar.
“conforme
a la convocatoria del CEN del PRI el actual proceso de renovación de la
dirigencia estatal, sustenta y alienta el continuismo, que ha generado sucesivas
derrotas electorales”.
Escrutemos
este asunto de las “derrotas electorales”.
El
1 de julio de 20012, con Osuna y su jefe, Carlos Walterio Bustamante Anchondo,
piloteando el avión, además del antecesor del autor de la carta, David Saúl
Guakil, de coordinador de campaña, del entonces candidato de la alianza PRI-PVEM,
Enrique Peña Nieto, obtuvo 228 mil 244 votos, mientras el aspirante de la
coalición “Movimiento Progresista”, Andrés Manuel López Obrador, logró 225 mil 237.
Es
decir, solamente hubo una diferencia de 3 mil 007 voluntades.
La
Izquierda logró ganar en los distritos 04 y 05 –un distrito históricamente panista
y donde ganó el blanquiazul en la elección para diputados federales-.
Si
quitamos el distrito 06, la cosa se pone color de hormiga para Osuna. Sumando la
tres restantes demarcaciones federales que posee Tijuana… López Obrador derrota
a Peña Nieto por 173 mil 017 sufragios
contra 168 mil 455!
¡Chispas!
¿Es
ese el camino ganador (Madero dixit) que ofrece Osuna? ¿Para que instituto
político?
Analicemos
otros dos párrafos:
(El
continuismo resulta) algo sumamente grave, aunado al hecho que no existen
condiciones, que garanticen la aplicación de los principios rectores de todo
proceso democrático, como certeza, legalidad, independencia, imparcialidad,
equidad, objetividad, transparencia y certidumbre”.
“Es,
mas que evidente, que no existen las condiciones mínimas requeridas, para
participar. Hacerlo, sería ingenuo, cuando la mayoría de lo priístas saben
que están `Las cartas marcadas`. Ni por error, podría darse un resultado
distinto al que están dirigidas las maquinaciones”.
Siempre
e desconfiado de aquellos políticos que descalifican, a priori, cualquier
proceso electoral, sea interno o externo.
En
la mayoría de los casos, son personas con una semi lealtad a la democracia: Si
me favorecen las circunstancias de un proceso, resultado incluido, hay una
auténtica democracia. Si no, es que no hay.
¿Se
avecina un fraude? Compitamos y demostremos que existe. El rechazo total a
participar en un proceso no es prueba de ninguna irregularidad electoral, sino
muestra de esa semi fidelidad a los principios democráticos.
Osuna
se rajó. Que no hable luego de fraude e imposición. Ese es privilegio exclusivo
de quienes defienden la democracia. Y quienes lo hacen, compiten, porque son
demócratas, ante todo.
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gerfragoso@gmail.com
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